Semana 36 de "Habla con Ella"

A lo largo de la vida, el tiempo puede sentirse de muchas maneras. Hay momentos en los que parece avanzar lentamente, casi sin que nos demos cuenta, y otros en los que pasa tan rápido que apenas alcanzamos a reconocer todo lo que ha sucedido. Con los años, aprendemos que el tiempo no se mide solamente en días, meses o años, sino también en las personas que hemos conocido, en los lugares que hemos habitado, en las cosas que hemos aprendido y en todo aquello que hemos vivido.
¿Qué es para ti el tiempo?

Tal vez para ti sea algo que siempre estuvo presente, acompañándote silenciosamente mientras crecías, formabas una familia, trabajabas, soñabas y atravesabas cada una de las etapas de tu vida. Quizá recuerdes épocas que parecían interminables y otras que, cuando las miras desde hoy, sientes que pasaron en un instante. Puede ser que el tiempo te haga pensar en todo lo que ha cambiado, pero también en aquello que, a pesar de los años, permanece intacto.
Quizá para ti el tiempo sea memoria. Las fotografías que guardan rostros que ya no están, las casas que alguna vez habitaste, las canciones que te llevan de inmediato a una época, las conversaciones que todavía puedes recordar con claridad. Tal vez sea también espera: los años que pasaron esperando que algo sucediera, que un hijo creciera, que llegara una oportunidad, que cambiara una circunstancia. O quizá el tiempo sea aprendizaje, esa manera silenciosa en la que la vida nos va enseñando a mirar las cosas de otra forma.
Piensa en la mujer que eras hace muchos años y en la mujer que eres hoy. En todo lo que ha ocurrido entre una y otra. Tal vez haya cosas que antes te preocupaban y que hoy ya no tienen importancia, o sueños que con el tiempo cambiaron de forma. Quizá también existan momentos a los que volverías si pudieras, no necesariamente para cambiarlos, sino simplemente para volver a sentirlos por un instante. Porque el tiempo también nos enseña que hay cosas que solamente podemos conservar de una manera: llevándolas con nosotros.
Permite que esta reflexión acompañe el desarrollo de tu pieza. Tal vez aparezcan relojes, calendarios, fotografías, flores, estaciones, caminos o cualquier otro símbolo que para ti represente el paso del tiempo. Puedes pensar en aquello que ha comenzado, en lo que terminó y en todo lo que todavía permanece sucediendo. Deja que tus manos recorran también esa línea invisible que une a la mujer que fuiste con la que eres ahora.
Porque nuestra historia también está hecha de tiempo. De lo que alcanzamos a vivir, de lo que dejamos atrás y de aquello que todavía esperamos. Quizá, al mirar todo lo que ha pasado, puedas descubrir que el tiempo no solamente se lleva cosas: también nos deja recuerdos, aprendizajes, personas, historias y una forma distinta de comprender quiénes somos. Y tal vez podamos aprender a mirarlo no como algo que se nos escapa, sino como el lugar en el que, poco a poco, hemos ido construyendo nuestra vida.





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