Semana 35 de "Habla con Ella"

A lo largo de la vida, hay caminos que elegimos y otros que, por distintas circunstancias, quedan esperando. Algunas decisiones las tomamos con plena libertad; otras están marcadas por la época que nos tocó vivir, por las posibilidades que tuvimos, por nuestra familia o simplemente por aquello que parecía más importante en ese momento. Con los años, podemos mirar hacia atrás y preguntarnos por las cosas que hicimos, pero también por aquellas que alguna vez soñamos hacer.
¿Fuiste a la Universidad? ¿Qué es lo que realmente hubieras querido estudiar?

Tal vez tuviste la oportunidad de estudiar una carrera y recuerdes con cariño esos años, las personas que conociste, lo que aprendiste y todo aquello que comenzó a formar parte de tu vida desde entonces. O quizá la universidad nunca fue una posibilidad para ti, aunque en algún momento hayas imaginado cómo sería estudiar aquello que verdaderamente te interesaba.
Quizá hubo una profesión que despertaba tu curiosidad, una materia que disfrutabas especialmente o un oficio que siempre te llamó la atención. Tal vez quisiste ser maestra, médica, artista, escritora, arquitecta o algo que en aquel momento parecía muy lejano. Puede ser también que no supieras exactamente qué querías estudiar, pero sí recuerdes la emoción de imaginarte aprendiendo algo nuevo, teniendo una profesión propia o construyendo una vida diferente.
Piensa en la mujer que eras entonces. En sus sueños, en sus posibilidades y también en aquello que la vida le fue poniendo delante. Quizá hoy puedas comprender mejor por qué algunos caminos no se tomaron y reconocer que eso no significa que los deseos hayan desaparecido. Algunos sueños simplemente cambian de forma y encuentran otros lugares donde existir: en el trabajo, en la familia, en las cosas que aprendiste por tu cuenta o en aquello que decidiste seguir haciendo muchos años después.
Permite que esta reflexión acompañe el desarrollo de tu pieza. Tal vez aparezcan libros, herramientas, lugares, objetos o símbolos relacionados con aquello que estudiaste, con lo que hubieras querido estudiar o con ese sueño que alguna vez imaginaste para ti. Deja que tus manos exploren también esa parte de tu historia que quizá quedó en pausa y que, de alguna manera, todavía forma parte de quién eres.
Porque nuestra historia no está hecha únicamente de los caminos que recorrimos. También está formada por los que imaginamos, por las puertas que no pudimos abrir y por los sueños que encontraron otras maneras de acompañarnos. Quizá hoy, al mirar hacia atrás, puedas descubrir que nunca es demasiado tarde para reconocer aquello que alguna vez quisimos ser.





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