Semana 9 de "Habla con Ella"
- Gimena Romero

- hace 6 días
- 2 Min. de lectura

La pregunta de esta semana se abre hacia la experiencia de pertenecer.
¿Alguna vez perteneciste a un club, equipo o grupo de algo? ¿De qué?
Dísela con calma. Permite que recorra distintos momentos de su vida. No solo los más evidentes. A veces pertenecer no tiene un nombre formal: puede haber sido un grupo pequeño, una complicidad, un espacio donde algo en ella se sentía reconocido.
Tal vez aparezca un recuerdo escolar.Un equipo.Un taller.Una comunidad breve.O quizá la sensación de haber estado dentro… o de haberse quedado fuera.
Permanece en la escucha.
¿Qué cambia cuando una persona siente que forma parte de algo?¿Se expande, se resguarda, se transforma?¿Hay cuidado, hay identidad, hay refugio?

Esta pregunta también puede rozar el presente.
Quizá hoy ella forma parte de un club de bordado. Quizá ha habitado espacios donde el hacer con las manos crea vínculos silenciosos pero profundos. Quizá, incluso ahora, está siendo parte de algo que no es evidente a simple vista.
Este ejercicio mismo es una forma de comunidad. Aunque se viva en silencio y en soledad, hay muchas otras manos —alrededor de 2000 personas en distintos lugares del mundo— haciéndose esta misma pregunta al mismo tiempo. Bordando, escuchando, respondiendo desde su propio ritmo.
Si ella forma parte de nuestro club de bordado, esta es también una invitación a observar cómo se siente estar ahí. Qué se mueve cuando se borda junto a otras personas, incluso sin hablar demasiado. Qué aparece en ese espacio compartido.
Y si no lo es, tal vez esta pregunta abra una inquietud: la de buscar, o reconocer, lugares donde el bordado no sea solo una práctica individual, sino un territorio común. A lo largo del año iremos compartiendo convocatorias abiertas; vale la pena poner atención a esos momentos, porque están pensados, sobre todo, para cuidar y profundizar en lo que acontece cuando bordamos en compañía.
La respuesta a esta pregunta se trabaja con un punto de relleno libre.
Permite que el gesto crezca como crecen los espacios colectivos: poco a poco, sumando capas, ocupando lugar, generando presencia. No necesitas controlar su forma final. Basta con dejar que se expanda desde la sensación que deja la pregunta.
No se trata de representar un grupo, sino de registrar lo que ocurre cuando alguien se sabe parte de algo.
Tómate tu tiempo. La conversación continúa, y también el hilo que nos conecta.










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