Semana 13 de "Habla con Ella"
- Gimena Romero

- 31 mar
- 1 Min. de lectura

Esta semana la conversación se acerca a un momento que todas conocemos, aunque no siempre lo nombramos con facilidad: cuando algo no resulta como esperábamos.
La pregunta es:¿Qué haces cuando las cosas no te salen como quieres?
Puedes decirla y dejarla ahí, sin apresurar nada. A veces esta pregunta no abre una sola respuesta, sino muchas capas: reacciones, hábitos, formas de sostenerse o de desbordarse. No siempre se trata de lo que se hace hacia afuera, sino de lo que ocurre por dentro cuando algo se rompe, se desvía o no llega a donde imaginábamos.

Tal vez aparezca la frustración.Tal vez el silencio.Tal vez la necesidad de insistir, de soltar, de cambiar de dirección o de detenerse por completo.
Observa sin intervenir demasiado. ¿Se enoja?, ¿se repliega?, ¿se exige más?, ¿se cuida?, ¿se distrae?, ¿vuelve a intentar o se aleja? No es necesario organizarlo ni hacerlo coherente. A veces estas respuestas son contradictorias, cambiantes, incluso inesperadas.
Hay algo importante en esta pregunta: no busca corregir ni mejorar la reacción, solo verla. Reconocer qué sucede cuando las cosas no salen como se desea también es una forma de acercarse a la propia manera de estar en el mundo.
Deja que esa percepción pase a tus manos sin necesidad de explicarla. Puede aparecer como tensión, como repetición, como interrupción, como algo que se corta o que insiste más de lo previsto. Permite que el gesto contenga ese movimiento, incluso si no se resuelve.
No hay nada que arreglar aquí.
Tómate tu tiempo.Incluso en lo que no sale como esperábamos, algo sigue diciendo.








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